
Ingredientes
(Molde para plumcake o 20 cm diámetro)
Para la base:
120 gr de galletas
70 gr de mantequilla
Para el relleno:
250 gr de queso ricotta
100 gr de chocolate blanco
30 gr de miel
½ cucharita de vainilla
5 gr der gelatina sin sabor
15 ml de leche
Para decorar:
1 durazno
75 gr de azúcar
1 cuchara de agua
Un anís estrellado o canela
Preparación
Empezamos hidratando la gelatina con un poco de agua.
triturando nuestras galletas, vertamos la mantequilla derretida, mezclamos y hacemos una base de galletas como un común cheesecake en un molde para plumcake previamente cubierto internamente con papel encerado.
Aplastamos bien Y dejamos descansar en la refrigeradora.
Derretimos el chocolate blanco y dejamos entibiar.
Luego lo ponemos en un bowl con la ricota, la vainilla y la miel y trabajamos con una batidora de mano para crear una crema. Calentamos la leche, disolvimos adentro la gelatina y vertamos en la mezcla de ricota.
Ponemos en un sarten y cocinamos a fuego medio la mezcla por un minuto, el tiempo necesario para que la gelatina este bien disuelta y los ingredientes amalgamados.
Vertamos adentro del molde para plumcake y ponemos a enfriar el pastel adentro de la refrigeradora por un par de horas o hasta que se haga solido.
Es el momento de preparar la decoración, cortamos el durazno en rodajas. En un satén ponemos el azúcar con el agua y el anís y empezamos a calentar para hacer el caramelo. Al principio el azúcar empieza a disolverse, luego se hace grumoso y luego regresa a disolverse otra vez y a tener un color miel. Ahí vertamos las laminas de durazno. Igual el azúcar empieza a hacerse grumoso, pero luego regresará a disolverse. Mezclamos delicadamente y cuando el caramelo tendrá un lindo color ámbar nuestra decoración estará lista.
Sacamos el pastel del molde y decoramos la superficie con el durazno y el caramelo.
El pastel se conserva en refrigeración por unos 3 dias.


